Felipe Szarruk
Felipe Szarruk, Colombia. Doctorando en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, Magister en Estudios ArtÃsticos de la Universidad Distrital Fco José de Caldas Facultado de Artes ASAB, Comunicador Social y músico como periodista se ha desempeñado como locutor de radio en Radio Cool 99.3 El Salvador, Radio Femenina 102.5 El Salvador, colaborador en varios medios escritos y audiovisuales, fue presentador de televisión en el programa "Revelados" de Canal 13 Bogotá. Es el fundador del colectivo de medios independientes Subterránica que opera en todo el continente y tiene como misión la creación de espacios de promoción, circulación y reconocimiento para artistas independientes. Especialista en géneros populares e investigador musical, entre sus obras están los libros para músicos: "Autogestión, recursos independientes y nuevas tecnologÃas" y "Distorsiones, reconfigurando el rock colombiano". www.subterranica.com, www.szarruk.com, www.museodelrockcolombiano.com, www.ardecolombia.com
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Joker: Folie à Deux, ni un musical, ni una buena pelÃcula... Han destruido al Joker.
Joker: Folie à Deuxâ no es un Musical, está lejos de serlo, al principio tenÃa muchas expectativas y la pelÃcula logró cautivarme un momento pero poco a poco fue consumiéndose en el tedio, lo inoportuno de los números cantados y la decepción de ver al más fiero oponente de Batman convertido en un pusilánime sometido por un amor al que tradicionalmente era él quien dañaba. Parece que la corrección polÃtica del mundo actual ha llegado también hasta los villanos más salvajes de los comics. Desde su anuncio, âJoker: Folie à Deuxâ ha generado una gran cantidad de debate y confusión, especialmente en torno a su clasificación como musical. Aunque la pelÃcula incluye varios números musicales, no cumple con los criterios tradicionales que definen a un musical. âJoker: Folie à Deuxâ no puede ser considerado un musical en el sentido estricto del término. En un musical tradicional, las canciones son fundamentales para la narrativa. Los personajes utilizan la música para expresar sus emociones, avanzar la trama y desarrollar sus relaciones. Ejemplos clásicos incluyen âThe Sound of Musicâ y âLes Misérablesâ, donde las canciones son esenciales para entender la historia y los personajes. En âJoker: Folie à Deuxâ, aunque hay numerosas escenas musicales, estas no son parte integral de la narrativa principal. Las canciones y secuencias musicales se presentan como alucinaciones o fantasÃas de los personajes, especialmente del Joker y Harley Quinn, esto significa que la música no avanza la trama de manera directa, sino que sirve más como una herramienta para explorar la psique de los personajes y sus estados emocionales pero no logra su cometido, son malos, las canciones no atrapan y no aportan más que momentos de tedio. La música en un musical tradicional es diegética, es decir, ocurre dentro del mundo de la historia y los personajes son conscientes de que están cantando y bailando. En âJoker: Folie à Deuxâ, las escenas musicales no ocurren dentro de la diégesis de la historia. Los personajes no son conscientes de que están cantando y bailando; estas escenas son representaciones de sus estados mentales y emocionales, además, los musicales suelen incluir coreografÃas elaboradas que son parte integral de la historia. En âJoker: Folie à Deuxâ, las secuencias musicales son más abstractas y simbólicas, reflejando la mente perturbada de los personajes en lugar de ser coreografÃas que avanzan la trama un recurso que en un principio es novedoso y podrÃa considerarse como una licencia artÃstica del director al hacernos entender que al Joker no le gusta la música sino que encontró en ella desde el minuto 24 de la pelÃcula una excusa para ver la vida de otra manera, pero como ya dijimos, cae en el tedio. Entonces, hablando de manera crÃtica y basándonos en el género, aunque âJoker: Folie à Deuxâ incluye numerosos números musicales, no cumple con los criterios tradicionales de un musical. Punto. Y para rematar el Joker es un personaje diferente al majestuoso ser que vimos en la primera parte, perturbado, liderando una revolución violenta de venganza, de hastÃo en una sociedad que premia a los matones y a los que se aprovechan de los más débiles, se presenta como una secuela que desafÃa las expectativas, pero en su intento de innovar, pierde la esencia que hizo memorable a la primera entrega. La trama es débil y carece de la profundidad necesaria para sostener el peso del personaje principal. El Joker, conocido por ser el villano más salvaje y caótico de Batman, se muestra aquà como un ser pusilánime, sometiéndose a la justicia y doblegándose ante la policÃa, algo completamente ajeno a su naturaleza indomable. La decisión de mostrar al Joker desmontando su máscara y aceptando su derrota en la cárcel es una traición a su carácter. Este es un personaje que nunca se doblegarÃa, cuya esencia es la resistencia y el caos. El guion, por su parte, es pobre y no logra capturar la complejidad psicológica que se espera de una pelÃcula centrada en un personaje tan icónico, la pelÃcula no solo no cumple con las expectativas, sino que desvirtúa al personaje central, ofreciendo una versión debilitada y conformista del Joker. La pelÃcula, con su trama débil y su guion pobre, no logra capturar la esencia del villano más temido de Gotham, dejando a los espectadores con una sensación de decepción y pérdida. Una pelÃcula que tal vez no se debió haber producido, es una lástima.

